UN POCO DE HISTORIA
Soy un escritor maldito, y en mi afán porque me lean, siempre , desde que me jubilé de mi trabajo y dejé mi taller de reparación de productos electrónicos, todos mis cinco sentidos los he dedicado a buscar la forma de hacerme publicidad, dentro de mis medios más o menos limitados para conseguir mi propósito; por eso durante un tiempo se me ocurrió meterme en el misterioso mundo de Internet ofreciendo mis escritos sin ánimo de lucro, a quien desee leerlos. Primero lo hice en círculos literarios, donde realmente fuÍ muy bien tratado, como pueden comprobar en esta web en CRITICAS Y COMENTARIOS .Pero a pesar de tan buena acogida, decidí seguir buscando más lectores y tras no pocas pruebas,Como exhibir el "Clica sobre mi nombre" en una camiseta por las Islas baleares, también lo hice arrastrando una pancarta con el mismo lema, por las playas de la Costa Brava.
Cuando se me ocurra algo más, y este a mi alcance , no duden que lo haré . pues como dice el refrán: Si haces algo y nadie se entera de nada te sirve.
Las criticas y comentarios las tuve que dejar de insertar en esta web, dado que son tantas las personas que me animan con sus felicitaciones y alagos, que para ponerlos aquí deberiía contratar a alguien, lo cual no me es posible ya que carezco de los medios económicos necesarios.
Al principio eran una o dos al día, ahora son multitud, y eso se escapa a mis deseos , asi que desde este espacio les doy las gracias a todas esa personas que me aprecian y entienden mis inquietudes y dedicación .

Aqui os presento a Quique mi profesor de informática con el que he hecho un cursillo de recapacitación ,durante mi estancia en Mallorca, a fin de mejorar mis aptitudes en este campo tan inquietante en el que últimamente me estoy moviendo.
(Quique es el de la izquierda, el feo y viejo soy yo)
Publicidad en la camiseta
Cuando estuve con mi esposa de vacaciones en Ibiza y Mallorca el mes de abril de este año 2007, con el Imserso, como no tenía ordenador y en el hotel era muy caro su uso, estuve ocho días desconectado de Internet, hasta que encontré cerca un locutorio que por media hora cobraban 0,50 euros. Entonces revisé el contador de esta Web, quedándome abrumado al constatar el considerable bajón de visitas efectuadas, de casi un ochenta por ciento de lo habitual. Tenia que hacer urgentemente algo si no quería pasar al anonimato más absoluto, perdiendo todo cuanto hice para poner en marcha la operación “salto adelante” y pensando, pensando, tuve una idea que resultó brillante por los resultados tan asombrosos e inesperados que conseguí. Tras comprar un jersey color butano, escribí con un rotulador negro, por la parte frontal y el reverso, mi acostumbrado slogan publicitario, www.antoniolarrosa.com.. Escritor malo, malo, malo, (que paseé a todas horas y por todas partes de esas dos ciudades, tal como se ve en la foto, y que publico para acallar las voces de algún incrédulo que insinuó no creerme, cuando lo expuse en los blogs literarios de Internet.

La presentación de un libro
La presentación del libro de Azua, corrió a cargo de Eduardo Mendoza, que apenas balbuceó unas frases, con la excusa de que los ordenadores no son lo suyo. La conclusión de su charla fue que la condición para que un libro sea bueno es que lo escriba un buen escritor. (He de aclarar que estuvieron hablando cinco escritores, más de una hora, sin saludar a los oyentes ni presentarse.)
Llegados a este punto, se produjo uno de los momentos álgidos de la historia. Antonio Larrosa, el escritor de casta, demostró un valor del que reconozco que yo carecí. Se puso en pié y sin pestañear increpó a los escritores: Y dijo: Hola buenas tardes."Yo soy Antonio Larrosa Díaz. ¿Quiénes son ustedes?"
Fue evidente el aturdimiento de los increpados que apenas fueron capaces de balbucear algunas palabras, haciéndose un lío a la hora de decidir quien era quien. Incluso Mendoza, le ofreció que ocupara su lugar en la mesa.
Los cinco escritores eran: Santiago Roncagliolo. Marcelo Figueras. Eduardo Mendoza. Basilio Baltasar. Y Félix de Azua el alboroto que allí se armó, fue indescriptible, especialmente cuando el famoso escritor Eduardo Mendoza preguntó a Larrosa, si escribía en algún blog y este le contestó que tenia una pagina Web anunciándose como el escritor peor de la historia universal.....http//www.antoniolarrosa.com…. Después, una vez finalizado el acto, ambos se hicieron una fotografía como recuerdo de esta anécdota.
Enviado por:------- Un asistente al acto de presentación de un libro de Félix de Azua en la biblioteca La Central de Barcelona el 29/ 5 /2007




Noche de toros
Yo creo que los toros no son tan fieras como los pintan, me explicaré: Tenia unos veinte años y como vivía en un pueblo cerca de Barcelona pero al que no había manera de ir después de las diez de la noche por que no funcionaban los transportes públicos y los taxis eran un lujo fuera de mi economía, muchas noches, especialmente los fines de semana, me quedaba a dormir en la plaza de toros de las arenas de Barcelona pues conocía al hijo del portero que sin que se enterase su familia me dejaba entrar y yo me buscaba un sitio en cualquier rincón de los tendidos o donde pillase. El caso es que una noche oscura y fría, no recuerdo de que mes, y algo bebido mi amigo me dejó entrar después de una fiesta en la que ambos nos divertimos con un par de chicas. Hacia mucho frío, la noche era muy oscura y como no me encontraba bien, durante largo rato deambulé de un lado para otro, buscando algún lugar donde refugiarme, dirigiendo mis pasos por donde menos soplaba el viento, encontrando una puerta que solo estaba cerrada con un gran pestillo que se abrió sin dificultad; entré allí y me acurruqué en un rincón donde incluso parecía que hacia cierto calorcillo.
Cuando ya empezaba a amanecer y pese al dolor de cabeza que me producía la resaca, unos mugidos me despertaron sobresaltándome, topándome con los ojos enormes de la cabeza de un tremendo toro que me contemplaba como si me estuvieran investigando.
No grité porque me pareció que me había quedado sin aire en los pulmones y no podía hacerlo, o tal vez por prudencia, así que me pegué a la pared y me fui desplazando muy lentamente hasta la puerta que distaba unos diez metros, y que dejé cuando entré, solo entornada; siendo observado con igual curiosidad por los otros toros que se acercaron olfateándome y dándome lametazos como si me conocieran de toda la vida.
Cuando finalmente alcancé la puerta la fui abriendo muy despacito a la vez que fui saliendo hasta que ya afuera la cerré con presteza y aseguré con el cerrojo, momento en que los toros parece que se enfadaron y empezaron a dar estruendosos mugidos, lo que antes no hicieron , tal vez porque pensaban que me podrían haber asustado.
Como es natural nada dije a mi amigo.
SEMANA SANTA CON MEGAFONIA MAL
A mi me pasó una cosa espantosa en el teatro Calderón de Barcelona donde se iba a representar la” Pasión de Cristo.” Resulta que yo era el que ponía la megafonía, se acercaba semana santa y el protagonista, el que hacia de Jesucristo, no paraba de quejarse de que los altavoces esto que si los micrófonos aquello y yo a cada dos por tres me tenia que desplazar al teatro en cuestión que distaba del taller unos tres quilómetros, y como tenia por costumbre me acercaba al actor (Que era famoso y no digo su nombre porque esta muerto)y le preguntaba :---Me han dicho que algo no esta de su gusto, dígame que, a ver si lo solucionamos . El gran actor dejaba lo que estaba haciendo Pues casi siempre ensayaban y me explicaba el problema-Mira aquel altavoz lo has puesto justo encima del palco del alcalde y eso no puede ser porque lo vamos a volver loco con la música, así que lo metes más cerca de tal o cual sitio .¿Entendido?
Aquel día ya me tenía negro con tanto protestar así que me metí en el escenario un poco mosqueado. Una música cadenciosa y fúnebre envolvía la escena y el actor estaba crucificado, rodeado de soldados romanos y otras personas vestidas a la usanza de aquellos tiempos. La verdad es que pensé que estarían ensayando como siempre, aunque me extraño un poco que un romano de aquellos me agarrase del brazo diciendo ¡eh, tú! ¿A donde vas? Yo que no noté nada, pues el palco de butacas estaba completamente a oscuras y en silencio, me deshice del romano de un tirón y me acerque a la cruz gritando al famoso actor. ¡Bueno! ¿Que tripa se le a roto ahora? Ni que decir, la que se armó allí, el actor bajo furioso de la cruz gritando: ¡Echen a este imbecil, o lo mato! En ese momento me di cuenta de que no ensayaban, por el tumulto que venia de la platea y porque el telón bajó de golpe.
Salí disparado temiendo la furia del actor y al otro día el periódico decía: La Pasión del teatro Calderón fue un éxito aunque como pasa en los estrenos que siempre falla algo parece que hubo un fallo técnico en la megafonía.
Creí que me despedirían del trabajo pero el patrón cuando le conté lo sucedido se echó a reír pues tenia un sentido humorístico muy bueno y solo dijo –Me hubiera gustado verte perseguido por Cristo semi desnudo.
Publicado por: Antonio Larrosa Diaz | 23/03/2007 16:07:12
¡ CHURROS!
Hace unos años mi hijo Daniel, se echó una novia churrera. Esta no es la historia tan popular que dice: El que se casa con una churrera está todo el día churro dentro churro fuera, no, esta es otra que empieza cuando nos la presentó a la familia y ella nos preguntó: ¿Os gustan los churros?
Nos encantan, -- fue nuestra respuesta – Pues no os preocupéis de comprar, que no os van a faltar—Afirmó tajante.
Y desde aquel día, como siempre le sobraban, mi hijo se presentaba con un paquete que devorábamos tan felices y contentos. Y así casi cada día Daniel, cuando venia nos traía los churros, unas veces eran cantidades pequeñas así como un cuarto de kilo, pero otras las cantidades eran mas grandes, tanto como uno o dos kilos, por eso, cuando llevábamos un par de meses comiendo churros tan a menudo, y aunque éramos ocho de familia empezamos a estar más que hartos. Los primeros en desertar de tan apetitoso manjar fue mi hija Maribel a la que inmediatamente se sumaron sus cinco hermanos. La verdad es que hubiera sido sencillo decir a Ester que es como se llamaba la novia de mi hijo, que ya no queríamos más churros, que estábamos hasta la coronilla, pero nos paresia una cosa fea, como un desprecio, a lo que ella consideraba un obsequio muy estupendo, por lo que parecía hasta estar muy contenta . Ante tan escabroso dilema mi esposa ideó un sistema para aprovechar los churros y quedar muy bien con todo el mundo. Invitó a todos los conocidos del entorno a ir a mi casa por las tardes a jugar al Remigio (Un juego de cartas muy entretenido que tiene mucha aceptación, especialmente entre personas mayores) y cuando pasaba una hora o así decía: Bueno, vamos a merendar. Entonces, como quien no quiere la cosa, les sacaba los churros, con chocolate que también provenía de la churrera y todos merendaban tan felices y contentos hasta que llegó el día fatídico en que empezaron a desertar, unos alegando que tenían muchas cosas atrasadas en casa otros que si esto y otros que si aquello, en fin, que en otro par de meses nos quedamos solos con aquellas ingentes cantidades de churros y también chocolate que nos invadían de forma inmisericorde, sin parar. Y como seguíamos incapaces de insinuar tan siquiera a la novia de mi hijo nada que la hubiera enojado o contrariado, le daba churros a cualquier mendigo que pasase por mi taller pues cada día me visitaban dos o tres, a los que siempre les daba alguna moneda, el caso es que hasta los mendigos desaparecieron, y pensé: Ya no sé que hacer con tantos churros y como no me atrevo a decirle nada a Ester no sea que se lo tome a mal y se enfade con Daniel, antes de tirarlos lo que haré será echárselos al Perdut. Perdut era un perro pastor alemán que tenia en el patio situado a la vuelta de la esquina del taller, que vigilaba esa parte ladrando furiosamente a cualquiera que se acercase a la puerta con verja. Cada mañana a eso de las ocho y media, antes de abrir mi negocio, me ponía ante la verja con mi paquete de churros y se los iba pasando a mi fiel amigo.
Una mañana, paso un viejecito encorvado por el peso de los años apoyándose en su gayado y observando con la sorpresa reflejada en su arrugado rostro como daba el estupendo desayuno al perro, exclamó: He visto guerras he visto crímenes he visto todo lo impensable en esta vida pero esto es lo más increíble que he visto, lo que me quedaba por ver, un perro desayunando churros calentitos de la churreria.¡Ahora ya me puedo morir tranquilo y satisfecho.--- (Seguro que eso de calentitos lo dijo porque imaginaba que los había comprado a esa hora en la churreria, el caso es que ya nunca vi a aquel señor) El perro también aborreció los churros, aunque justo cuando mi hijo y su novia cortaron su relación. ¡BUF! Quise decir....................
FIN
MI PRIMERA NOVELA
Esta anécdota la inserte como un comentario en el blog del famoso escritor D. marcelo figueras, un escritor que escribe una novela y enseguida es contratado para pasarla al cine, un escritor de éxito.
Hola buenas tardes a todos: soy Antonio Larrosa Diaz, el peor escritor del mundo y me ha sorprendido gratamente que un reconocido literato de los más importantes del momento actual se halla molestado en nombrarme como lo ha hecho aqui arriba, por lo que siempre y unido a mi admiración añadiré mi más sincera gratitud.Me siento pleno de orgullo y es por tal motivo que me atrevo a insertar de nuevo el texto al que con tanto esmero y maestria se ha referido el maestro.
A mi me sucedía lo mismo que a usted, señor Marcelo . De pequeño tenia un vecino cuyo padre era periodista y vivían muy bien, no como casi el resto de los españoles que más bien las pasábamos con estrécheles, y mi amigo y vecino aún presumía de que aún vivirían mejor cuando su padre terminase de escribir una novela. En mi casa solo leía mi padre alguna factura del agua y de la luz lo cual lo ponía muy frenético, y no teníamos ni un libro de ninguna clase excepto el libro de familia imprescindible para conseguir las cartillas del racionamiento. Quizá fuera por mejorar el bienestar de mi familia o porque en mi se despertó un ansia desaforada, el caso es que a partir de entonces, siempre quise escribir una novela de aventuras y me decía: cuando aprenda a escribir, escribiré una novela gordísima que todo el mundo leerá y en mi casa ya no faltará el pan, ni las patatas, incluso algún día de Navidad compraré un pollo y mi madre se pondrá muy contenta cuando nos vea a todos hartos de comer. Tenía cuatro años y a los cinco ya sabía leer aunque a escribir aún no lo he aprendido del todo y tengo ya setenta. empecé a escribir mi novela a los siete años y todos los de mi familia estaban asombrados de ver tanta dedicación en un niño de tan temprana edad, pues me agencié una libreta y en un rincón lóbrego escribía y escribía rompiendo lo que no me gustaba, y así durante meses, no permitiendo que nadie supiera lo que escribía porque lo escondía muy bien, debajo de mi colchón .Pero un día en que me enfermé y tenia fiebre, al hacer la cama, mi madre descubrió la libreta, llamó a mi padre y le dijo:
Carmelo, mira donde tiene el Antoñin su novela. No pude evitarlo, me encontraba tan malito que poco me importó en aquel momento leyesen lo que había escrito, aunque me sentí aun peor cuando mi padre se puso a reír a carcajadas con su voz tan sonora, al ver que lo poco que había escrito y que yo pensé que me había quedado muy bien, era:--- En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no me acuerdo....
Publicado por: Antonio Larrosa Diaz | 07/06/2007 14:36:43
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